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Blog de Ricardo Pérez Roda.

domingo, 4 de octubre de 2026

Grandes mentiras, grandes acuerdos.


 

Hoy voy a hablar de un falso amigo que circula por todos los medios de información, en las tertulias e incluso entre los sesudos analistas políticos, económicos y filosóficos: la idea de encontrar un buen trabajo estable y bien remunerado sin tener estudios. Ha sido un mantra de la sociedad española: que esforzándote lo conseguirías. Pero nada más lejos de la realidad. Ese mantra no funciona, y si funciona, tienes que ser un fuera de serie para conseguirlo.En mi opinión, este es otro de los bulos que funcionan muy bien en una sociedad abierta. Nadie tiene que dar explicaciones ni hacer sesudas argumentaciones para justificar por qué unos están donde están y a otros les dicen: “si no estás conforme, tengo doscientos esperando”. Esto no solo es una injusticia inaceptable, es una arbitrariedad. Porque unos pueden disfrutar de trabajos estables, cómodos y hasta cierto punto bien pagados, y otros tienen que depender de los caprichos del mercado.La solución al problema no está en los mantras que te explican el mercado laboral y económico. Tampoco tiene buena solución, porque los que están bien colocados no te lo van a decir, tampoco te lo van a reconocer. Pero no están ahí por ser personas con capacidades, inteligencia o aptitudes excepcionales. Están ahí porque han tenido muy buenos contactos, o un buen contacto, que les ha facilitado el proceso. Su presencia allí no es el resultado de un proceso justo, sino del privilegio.Ocupan esos puestos porque un contacto clave les abrió la puerta trasera, demostrando que en nuestra estructura pesa más a quién conoces que lo que sabes hacer. Ocurre en todos los estamentos de la sociedad, pero la sociedad es tan hipócrita que tenemos que reverenciar a esas personas por su talento o eficacia en el puesto. Cuando en el fondo es una de las mentiras más escandalosas que existen en nuestra sociedad. Se premia la hipocresía y la falsedad, obligándote a creer, admirar y reverenciar esas mentiras.He conocido a muchas personas que están donde están no por ser excepcionalmente buenas, sino por tener un buen o muy buenos contactos. Después alardean de que en sus puestos de trabajo han tenido que sufrir mucho y luchar mucho. Pero siguen en sus puestos. Cosa que no ocurriría si les dijeran: “aunque sufras, me da igual, tengo doscientos esperando en la puerta”.Pero lo que es mucho peor en esta sociedad en la que vivimos es que a los que promueven los “200 en la puerta” y a los que disfrutan de un trabajo estable y bien remunerado eso les da igual. Las puertas abiertas a la inmigración es el mantra, la mentira más grande de nuestra sociedad hoy en día, a la que tenemos que venerar para que no te llamen fascista, racista o que estás en contra del libre mercado. ¿Quién es el que levantará la mano contra esta gran mentira? Me temo que muy pocos.


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