elpinguinorecepcionista

Blog de Ricardo Pérez Roda.

jueves, 11 de febrero de 2016



“Entre la ciudad de Palma de Mallorca y sus playas turistas se conserva un pequeño tramo de costa virgen, apenas un kilómetro, libre de edificaciones e industrias. ¿Cómo es posible? Este pequeño enclave natural se debe a la perspicacia paleontológica de un recluta de los años cuarenta y el tesón con que el mismo y un militar profesional se consagraron a su estudio. Andreu Muntaner el primero de ellos, detecto la profusión de fósiles marinos en los estratos de arenisca de la zona e involucro a un oficial, Juan Cuerda a muestrear y estudiar los afloramientos, tarea a la que dedicaron décadas sin ninguna retribución, ni subvención. Como resultado hallaron varias antiguas playas cuaternarias a distintas cotas y con especies subtropicales correspondientes a periodos cálidos, un impresionante registro de los cambios climáticos que afectaron por aquel entonces al Mediterráneo”. Con lo que tiempo después gracias a la labor de estos dos hombres altruistas  y desinteresados, el Parlamento Balear declarara en 1991 el Área Natural de Especial Interés del Carnatge, dotada de protección estricta y libre de urbanizaciones. Sin los conocimientos acumulados por estos dos militares geólogos aficionados, no hay duda de que la playa hubiera desaparecido devorada por los bloques de hormigón.  Quiero dejar constancia que estas mis palabras, en su gran mayoría son parte de un artículo aparecido en la revista de Enero de Quercus. Con esta reseña quiero dejar constancia de mi pequeño homenaje a estos dos militares.

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